La reflexión sobre mi práctica docente me lleva a determinar
que algunos rasgos de la misma son que reconozco al alumno como referente
fundamental del aprendizaje; además de que hago de la planificación un elemento
sustantivo para organizar estrategias y actividades a partir de diferentes
formas de trabajo para potenciar el desarrollo de competencias; así como que me
preocupo por la construcción de ambientes de aprendizaje para favorecer la
intervención de los actores educativos, intercambiar experiencias y miradas
desde un trabajo colaborativo que enriquezca la práctica; me caracteriza el uso
de materiales educativos diversos que posibiliten la creación de redes de
aprendizaje, así como la integración de comunidades de aprendizaje en las
cuales el maestro sea un mediador; y finalmente puedo decir que he tomado la
evaluación como un proceso que permita crear oportunidades de aprendizaje y
hacer modificaciones en su práctica para que los alumnos logren los
aprendizajes establecidos en el Plan y Programas de estudio.
Considero que estos rasgos los he podido desarrollar gracias
a mi formación personal, que proviene desde la familia y que se ha fortalecido
con los cursos que he tomado y mi preparación profesional, además de la
actualización continua que he tenido.
Para no perder los rasgos que he mencionado, considero que
debo ser crítico y analítico conmigo mismo y los resultados que obtenido,
evaluados desde mi óptica e instrumentos externos.
Las acciones que llevo a cabo sin cuestionamiento son
aquellas que pienso que en un momento específico fortalecerán mi actuar en
beneficio de algún niño en particular, del grupo o bien de la comunidad
escolar, así como ciertas cuestiones oficiales en particular.
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